Observo los movimientos.
El ir y venir del puntito verde que indica si estas o no del otro lado.
Qué será lo que hace que este cordón sea tan imprescindible...
Como un ancla al que asirme desde la nada.
Te necesito porque me necesito para descubrir de qué va este sin sentido.
Sólo contigo, a través de la pasión de mirarte se abre la necesidad de salir de dentro.
¿Porqué insistimos tanto en ir a uno mismo?
No vayas allí, no hay nada.
Sal, propulsarte hacia aquello que te atrae como centro gravitacional del sentido de tu existir.
Allí es donde estás.
No te quedes solo contigo creyendo que va de eso.
Sería otra la película...
La que vivo yo no va de eso.
Entrégate con todo para perderte en lo que amas.
Obsesiónate.
Piérdete.
Piérdete de un yo que creías cuerdo.
Desaparece en la nada saliendo de ti.
Eso me digo, eso pruebo.
Ya conozco los caminos de la aprobada normalidad y no me sirven.
Son aburridos, estables como un estanque.
Prefiero ser riachuelo ladera abajo.
Si no hay caudal suficiente desapareceré,
pero qué viva y alegre mi agua mientras encontraba por dónde seguir cayendo.
Cáete, una y otra vez.
Cáete fuera para levantarte dentro.
Cáete dentro para levantarte fuera.
Es lo mismo, lo mismo da.
Solo disfruta de caer.
El ir y venir del puntito verde que indica si estas o no del otro lado.
Qué será lo que hace que este cordón sea tan imprescindible...
Como un ancla al que asirme desde la nada.
Te necesito porque me necesito para descubrir de qué va este sin sentido.
Sólo contigo, a través de la pasión de mirarte se abre la necesidad de salir de dentro.
¿Porqué insistimos tanto en ir a uno mismo?
No vayas allí, no hay nada.
Sal, propulsarte hacia aquello que te atrae como centro gravitacional del sentido de tu existir.
Allí es donde estás.
No te quedes solo contigo creyendo que va de eso.
Sería otra la película...
La que vivo yo no va de eso.
Entrégate con todo para perderte en lo que amas.
Obsesiónate.
Piérdete.
Piérdete de un yo que creías cuerdo.
Desaparece en la nada saliendo de ti.
Eso me digo, eso pruebo.
Ya conozco los caminos de la aprobada normalidad y no me sirven.
Son aburridos, estables como un estanque.
Prefiero ser riachuelo ladera abajo.
Si no hay caudal suficiente desapareceré,
pero qué viva y alegre mi agua mientras encontraba por dónde seguir cayendo.
Cáete, una y otra vez.
Cáete fuera para levantarte dentro.
Cáete dentro para levantarte fuera.
Es lo mismo, lo mismo da.
Solo disfruta de caer.
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